Wa(i/n)ting
Buscar una silla, sillon, banquito. Sentarse. Mirar las manitas del reloj darle vuelta a una hora, un mes, varios… como un ventilador de tiempo. Esperar. Eso me da miedo. Por que cuando se espera solo ciertas cosas (llegar, no llegar, querer, ya no querer) ocurren.
La primera y mas deseada es llegar/querer. Esta siempre da mas valor al objeto y a la espera: “Si. Espere. Pero valio la pena por que esta muy rico y en la espera solo crecio mi hambre.”
Tambien esta el llegar/no querer : “No llego. Ni lo queria en verdad. Mejor me voy antes de que venga.” Esta, al igual que el no llegar/no querer, se pierde en ese lugar donde van las cosas que nunca tuvieron importancia.
Una de las peores es el no llegar/querer. Aqui el tiempo da un valor irreal a lo esperado, se puede pasar meses pensando: “No llego… y que hambre tenia. No llego… me hubiese comido el mundo.” Pero esta combinacion no es la peor, aunque le pase a la mayoria de la gente que conozco.
Desafortunada y recurrente (en mi caso) esta la peor de todas : llegar/no querer. Tenia catorce años cuando me di cuenta de que las cosas llegaban cuando ya no las queria. Fue entonces cuando descubri que el conocimiento ganado en el tiempo de la espera era el valor perdido del objeto (lo que estamos dispuestos a dar a cambio.) Mismo objeto que a la lejania, como un metal al iman, se acercaba mas aprisa como queriendo rendirse a un campo magnetico.
Que miedo es esperar y ya no querer lo que llega: “Llego y tenia hambre. Pero no se… pense que tendria mas lechuga, que estaria un poco mas alto. Antes me gustaba mas su sonrisa. Creo que le falta sal. Tal vez debi pedir pizza o comida china. Tal vez ya no quiero este sandwich.”